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Día del Libro 2012


Hoy, como no podía ser de otra manera, me veo obligada a dedicar esta entrada a ese gran amigo sin el que no podría vivir.

Ese que cada jornada me permite vivir las más grandes aventuras, soñar las más osadas fantasías, arrastrar las más duras congojas y reír con los episodios más divertidos.

Con él he conocido a piratas, reyes, caballeros de lanza y espuela, magos, arquitectos, abogados, dioses griegos, periodistas, mendigos… Con él me he paseado por la historia en la más veloz máquina del tiempo; he visitado países lejanos y parajes remotos que, algunos, incluso ni existen; he viajado en globo, avión, helicóptero, submarino, barco y naves intergalácticas, y con él he compartido mesa y mantel junto a Napoleón, Maria Antonieta, Hitler, Alejandro Magno, Robespierre o Ramsés II.

Porque, como ya habréis adivinado, estoy hablando del LIBRO.

Sin él mis días hubieran sido mucho más tristes pero, sobre todo, mucho menos divertidos. Sin él, hoy no estaría escribiendo estas líneas porque jamás se me hubiera pasado por la cabeza juntar las letras para algo más que hacer la lista de la compra y, por lo tanto, este cuaderno de bitácora no existiría.

Por eso es justo que hoy, 23 de abril de 2012, homenajee a mi amigo de la única manera que se me ocurre, dedicándole esta entrada de mi blog.

Y es justo porque, si tenemos en cuenta que yo soy partidaria de celebrar un mínimo de trescientos sesenta y cinco días del libro al año, este 23 de abril es una fecha especial para mí.

Hoy, por primera vez en toda mi vida, celebraré el Día del Libro desde el otro lado de la barrera. Este año no me limitaré sólo a comprar el último ejemplar que me han recomendado ni aquella novela que decidí adquirir aprovechando el descuento tradicional. No, este año también yo seré una de esos autores que habitualmente, tal día como hoy, encontramos sentados al final de una larga cola frente una mesa en librerías y centros comerciales.

Y aunque no he tenido la suerte de poder desplazarme hasta la Ciudad Condal para hacerlo en alguno de los numerosos puestos repartidos por sus calles en honor a Sant Jordi, lo haré aquí, en Madrid —la ciudad que me vio nacer y a la que quiero con toda mi alma—, donde espero que alguien tenga la gentileza de elegir Cuando pase la tormenta y me pida que se lo firme; aunque tenga que prescindir de la tradicional rosa.

Porque para mí es un placer que me hayan hecho un hueco en dos de las librerías más importantes de España:

  • La Casa del Libro de la calle de Hermosilla, 21 (en donde también firmaré la antología Ese amor que nos lleva junto dos de mis compañeras de fatigas: Ana Iturgáiz y Blanca del Cerro), de 17:00 a 18:00 horas.

  • Y en la FNAC Plaza Norte de San Sebastián de los Reyes, dónde podréis encontrarme de 19:00 a 21:00 horas.

Sin duda me encantará poder veros y que me acompañéis un rato porque, para qué engañarnos, en mi caso no habrá una cola que esperar, así que tendré tiempo para departir con todos los que queráis venir a darme un achuchón.

¡Os espero!

¡Ah, se me olvidaba! Gracias a Mary Mantley y David Silkford por darme esta gran oportunidad pero, sobre todo, gracias a ti, lector, que me tienes reservado un lugar especial en la estantería de tu casa. ¿Qué sería de mí sin ti?

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Ver comentarios

Cris23 de abril de 2012, 20:58

Hola, felicidades...seguro que va a ser una jornada inolvidable.....espero de verdad que firmes muuuchoooossss libros.....una jornada de Sant Jordi diferente a la del año pasado...jejjej....este año de protagonista.... besicos Cris

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